Hoy el desayuno tiene un decorado de lujo. Subimos a la terraza del hotel, donde se sirve; y allí están. Por fin, las Pirámides.
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domingo, 19 de febrero de 2023
Egipto 2023. Primeras visitas en El Cairo
miércoles, 15 de febrero de 2023
Egipto 2023. Llegada y primeras impresiones
El vuelo desde Madrid no se nos hizo demasiado largo; seis horas de tranquila lectura, y una comida que ha llegado a la hora de merendar. Esto ultimo en realidad ha sido una suerte, ya que acabaremos el día sin cena.
Aterrizamos en el Aeropuerto Internacional de El Cairo a las 21:30 h. hora local; una hora más que en España. Pero la compra del visado, la lenta espera hasta pasar los controles de seguridad, y lo que han tardado en aparecer los equipajes, han prolongado el proceso bastante más allá de lo previsto. Cambiar dinero en la oficina del Banco Misr, y comprar la tarjeta SIM para el móvil nos han llevado otro buen rato. Cuando por fin salimos a la calle el conductor que nos ha proporcionado gratuitamente el hotel lleva esperando tres horas; al hombre no se le ve muy contento, claro, y con razón.
Primera experiencia del tráfico caótico en esta enorme ciudad de grandes contrastes. Pero el conductor parece seguro y se maneja perfectamente entre coches, tuc-tuc (que aquí llaman toc-toc), furgonetas, camiones... Todos parecen empeñados en una loca carrera; llego a la conclusión de que aquí tocar el cláxon es algo parecido a decir "estoy aquí y voy a pasar así que cuidado"... aunque todo el mundo parece tener la misma idea; avanzamos entre un contínuo resonar de bocinas. Tampoco hemos parado en ningún momento, ya que los semáforos parecen inexistentes; los peatones se juegan el tipo cada vez que tienen que cruzar de una acera a otra.
Atrás hemos dejado los modernos barrios, con lujosos edificios, y zonas comerciales donde destacan los familiares letreros luminosos de Ikea, McDonalds, Allianz... Pasamos también el bosque de torres de estilo uniforme, y entramos en otros barrios de difícil definición; un caos de construcciones no sé si construidas a medias o derruidas en parte. Se ven luces en algunas ventanas y ropas tendidas, junto a oscuros huecos en las fachadas; exteriores que en realidad fueron en su momento el interior de viviendas ya desaparecidas: un mosaico de paredes pintadas de habitaciones y alicatados de cocinas y baños; vigas desnudas que se alzan al cielo a la espera de sostener nuevos niveles de construcción... Es algo surrealista.
Nos vamos acercando al Nilo y el panorama vuelve a ser más normal. La orilla opuesta pertenece a Giza, y según nos acercamos a este extremo de la zona urbana entramos en los barrios populares; animadas hileras de pequeños comercios y puestos callejeros se suceden a ambos lados de la calle, con gentes que vienen y van, perros vagabundos, gatos que aparecen y desaparecen por los rincones, algunos caballos y burros. Mucho polvo y humo por todas partes, escombros y basuras también forman parte de este paisaje suburbano.
Por fin, después de pasar la barrera y el despliegue de policías que controlan el acceso a las zonas más próximas a las pirámides, probablemente porque es donde se agrupan los hoteles, llegamos frente al Grand Pyramid Inn *** , donde nos alojaremos las próximas cuatro noches. Una buena propina ha alegrado la cara de nuestro conductor; la verdad es que se lo ha merecido el hombre.
El hotel es uno de los muchos que, como un amplio anfiteatro, rodean el espacio desértico donde se alzan las pirámides. Tiene una pintoresca fachada y un interior no menos pintoresco, decorado con esculturas, relieves y pinturas, distribuidos por pasillos y espacios comunes. El personal de recepción nos recibe con simpatía; y además uno de ellos habla español, un punto a favor.
Nuestra habitación, la última disponible cuando hicimos la reserva con Booking, está en el tercer piso. El ascensor, a tono con el resto del edificio, parece un sarcófago; una melodía anuncia su llegada, y al abrirlo una luz azulada ilumina el interior metálico recubierto de jeroglíficos. Una reproducción de la escultura de Anubis que forma parte del tesoro de Tutankamon nos recibe al llegar.
martes, 14 de febrero de 2023
Egipto 2023. Datos prácticos para el viaje
Antes de ponernos en marcha, unos cuantos datos prácticos para la preparación del viaje. Esto puede ser interesante para quienes estén pensando en visitar Egipto en fechas próximas, especialmente si van por libre.
Duración del viaje a Egipto: llegamos a El Cairo el viernes 6 de enero, y volvimos a Madrid el viernes 27 de enero.
Estancia: Giza (4 noches), El Cairo (4 noches), Luxor (7 noches), Asuán (2 noches), Abú Simbel (1 noche), El Cairo (3 días y 2 noches).
* Llegamos al Aeropuerto Internacional de El Cairo, Terminal 3.
1. Compra del Visado. Se compra el visado para 30 días en el mismo aeropuerto, en la oficina que hay justo antes de pasar el control de pasaportes. Se puede efectuar el pago tanto en euros como en dólares. Actualmente su precio es de 25 dólares USA; al pagar con euros, al ser el cambio actual de mayor valor que los dólares, nos dieron la vuelta en libras egipcias sin necesidad de pedirlo. Y por cierto: viene muy bien ir guardando los billetes más pequeños de libras (5, 10, 20), porque los vais a necesitar a cada momento para las propinas.
Por lo tanto, y contrariamente a lo que habíamos leído previamente en otros blogs, no es necesario llevar dólares. Los euros se aceptan sin problemas. Sacar allí el visado es muy rápido y sale mejor de precio.
2. Cambio de divisas. En la misma sala donde se encuentra la recogida de los equipajes, hay una oficina del Banco Misr; está al fondo a la derecha, mirando hacia la salida. Este banco tiene el cambio más favorable que hemos visto en el viaje, así que conviene tenerlo en cuenta. También hay por allí un cajero automático; naturalmente, en este caso se pagan las inevitables comisiones bancarias.
Nosotros llegamos a las 23:00 h. y cambiamos en la oficina del Banco. En ese momento el cambio oficial era 1€ = 27LE, pero más adelante la libra egipcia fue bajando y llegó al cambio que se mantiene actualmente: 1€ = 32LE.
3. Compra de una tarjeta SIM para el móvil. En la misma sala, que es enorme, a la izquierda y muy al fondo, se encuentran la oficina de Vodafone. Más cerca está la oficina de Orange, pero sólo en la de Vodafone se puede comprar una tarjeta SIM turística que incluya llamadas internacionales (en Orange no).
Esa tarjeta SIM, que cuesta 505 LE, y vale para 30 dias; se paga en libras egipcias. Incluye 30 minutos de llamadas internacionales, 120 minutos de llamadas locales, y 30 GB de Internet. El mismo empleado se encarga de montar la tarjeta en nuestro móvil, así que hay que tenerlo previsto y llevarlo ya preparado con el espacio libre para la tarjeta.
4. Transporte aeropuerto - hotel. Lo más conveniente para este primer traslado es haber acordado previamente, con el hotel donde nos vamos a alojar, un transporte que nos recoja en el aeropuerto; muchos ofrecen este servicio gratuito.
Si no es así hay que empezar a lidiar con alguno de los muchos conductores que esperan a la salida de los viajeros para ofrecer sus servicios. Se impone regatear, para irse acostumbrando... Unas 400 LE es un precio normal, con la propina ya incluida, para el trayecto aeropuerto - El Cairo.
5. Transporte en la ciudad. La aplicación Uber funciona estupendamente en Egipto (sólo disponible en El Cairo y Alejandría, al menos de momento, aunque parece que van ampliando la red). No se puede usar para este primer traslado, ya que el conductor no podrá entrar al aeropuerto sin pasajeros (es lo que hemos visto). Pero a partir de aquí, e incluso para volver al aeropuerto cuando termine nuestro viaje, es una estupenda opción. Nosotros la descargamos ya en Egipto, antes no habíamos usado este servicio; lo encontramos muy conveniente, fácil de usar y seguro. Hay otra app similar: Careem, pero no la hemos probado.
6. Propinas. Es la costumbre en todo Egipto, y se espera recibir unas libras por cualquier servicio por pequeño que sea. El hombre que os ayude a llevar la maleta al taxi o en el hotel, la persona al cargo de los lavabos, el guía espontáneo que insiste en mostrarte cualquier cosa...
Y también el propio taxista que te lleva reclamará su propina al final del viaje, por haberlo hecho bien; esto último se hace más evidente fuera de El Cairo, en Luxor y Asuán. Incluso algún funcionario público se la ha adjudicado lindamente y con inusitada generosidad, por propia iniciativa, al cobrarnos un pase... Aunque ésto no es lo normal y sólo nos ha ocurrido una vez, hay que reconocerlo.
La propina es toda una institución, ya que los sueldos son muy bajos y ayudan a la gente a sobrevivir. Antes de quejarnos por ello pensemos que, lo que para nosotros son unos céntimos, para algunas personas suponen el suplemento imprescindible para llegar a fin de mes. La expresión de agradecimiento al recibirlo también es un buen recuerdo.
En la próxima entrada empezaré a contaros nuestro viaje; y esa primera toma de contacto con el caótico tráfico de El Cairo en nuestro trayecto hasta Giza; donde nos esperaba nuestro primer alojamiento, y el primer atisbo de las Pirámides en la noche...
lunes, 13 de febrero de 2023
Egipto 2023. De nuevo en marcha
Habíamos salido por última vez fuera de España a finales de 2019, un interesante viaje a Canadá que nos dejó con muchas ganas de volver más adelante.
Pero en 2020 llegó el Covid 19, y todo se detuvo.
Todos los planes de viajar fuera de nuestras fronteras quedaron aparcados. Y así han seguido durante todo este tiempo. Desde que terminó el confinamiento hemos dado muchas vueltas, pero solamente por España; que al fin y al cabo tenemos la suerte de vivir en un país donde nunca faltan destinos interesantes por conocer.
Pero al fin llegó la oportunidad, y hemos estrenado el año conociendo Egipto. Un destino que teníamos pendiente desde mucho tiempo atrás y que, por unas cosas y otras, siempre quedaba para la próxima.
Nuestro viaje, como siempre por libre, ha durado 21 días. Hemos visto unas cuantas cosas; pero muy relajadamente, con calma. Apreciamos la visita detenida de los lugares interesantes, y en Egipto hay unos cuantos que son únicos. Pirámides, tumbas reales, templos, el Nilo, mezquitas, museos, iglesias. Otras gentes y otras costumbres, que han pasado a enriquecer nuestra experiencia.
Y de paso volvemos a viajar... ahora mentalmente, con el diario y las fotos; la tercera fase de todo viaje, y no la menos satisfactoria. Si queréis acompañarnos estáis invitados.
viernes, 20 de enero de 2017
Japón 2014. Kioto: lugares Patrimonio de la Humanidad.
Nos habían quedado tantas cosas por ver en Kioto durante nuestra estancia anterior que, aunque alojados ahora en Osaka, no dudamos en volver una vez más a aquella interesante ciudad para dar otro buen paseo por sus rincones. El tren, una vez más, es nuestro mejor aliado en Japón.
Visitamos en primer lugar el castillo Nijo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1994. Fue construido en 1603 para Tokugawa Ieyasu, primer shogun del periodo Edo (1603-1867), sirviendo de residencia a la familia Tokugawa desde entonces y hasta 1867.
El recinto, protegido por ciclópeos muros de sillares y rodeado por un ancho foso de agua, alberga un conjunto de pabellones y jardines frondosos.
Es un lugar popular y hay bastante gente, especialmente deseosa de hacerse fotos junto al estanque Kyoko-chi, con el vistoso Pabellón Dorado al fondo; también nosotros, claro, ya que la vista es de lo más "típicamente japonesa" que uno se pueda imaginar. Quizás no sea ésta una visita tan "cultural" como otras, ya que ni se puede ver el interior del pabellón ni parece haber mucho más que hacer salvo contemplar las vistas; es más bien una experiencia para los sentidos, algo parecido a meterse en el interior de un cuadro y mirar alrededor....
Las dos plantas superiores de este magnífico templo zen están recubiertas de pan de oro, y un fénix también dorado remata la cúspide del tejado. Como las ventanas están cerradas en este momento, solamente podemos imaginar el aspecto que deben tener las imágenes sagradas que alberga este precioso pabellón, donde también se veneran reliquias de Buda.
El templo Kiyomizudera, en las colinas del este de Kioto, será nuestra tercera visita del día. Se llega hasta allí por una calle en cuesta flanqueada por docenas de comercios con variadas mercancías, principalmente recuerdos y productos típicos, todo con una cuidada y artística presentación.
Se ven algunas mujeres, especialmente jovencitas, vestidas con kimono; parece ser la moda de los fines de semana, más bien en las zonas de los templos. Como generalmente son muy simpáticas y se prestan alegremente a hacerse fotos con quien lo solicita, nos llevamos este recuerdo con ellas.
Aunque el templo original fue construido en el año 778, los incendios se han cebado varias veces en los pabellones de madera; los edificios actuales son construcciones de 1631-1633. En este momento hay varios pabellones cubiertos por andamios y en proceso de mantenimiento, así que dejaremos para mejor ocasión una visita a fondo del lugar.
Porque en realidad este templo es un gran complejo que incluye varias puertas, templos, santuarios, estatuas, pagodas, altares... algo que no se aprecia en una sencilla y rápida visita como la de hoy. El pabellón más visitado es este salón Hondo, enorme construcción de madera que emerge sobre las copas de los árboles del bosque; desde su terraza hay una vista general sobre la aglomeración urbana del moderno Kioto, tan en contraste con esta arquitectura tradicional.
La gran terraza del salón Hondo fue en su momento escenario privilegiado donde representar bailes y actos religiosos; hoy es el lugar preferido para hacerse fotos; los tiempos cambian...
Por debajo tenemos trece metros de sustentación a base de pilares de madera, unidos sin un solo clavo. Antiguamente se decía que si uno se tiraba desde este balcón y sobrevivía obtendría el cumplimiento de un deseo, ¡y al parecer hay constancia de muchos que salieron airosos de tal prueba!, aunque nada se sabe de si en realidad consiguieron lo deseado... En todo caso, y para evitar tentaciones, sabed que actualmente está absolutamente prohibido hacer tal cosa.
Entre la frondosidad del bosque emergen los tejados más altos de otra estilizada pagoda: Koyasu-no-to. Una hermosa construcción de madera de ciprés consagrada a la diosa Senjuū Kannon, protectora de los niños y el parto.
Bajando unas escaleras llegamos a las fuentes alimentadas por el agua de las cascadas cristalinas Otowa-no-taki, que bajan del monte y dan su nombre a este Templo del Agua Pura.
Tres chorros de agua caen desde lo alto a un pequeño estanque, y se pueden alcanzar con la ayuda de un cazo de mango largo; según el que elijas de los tres, el beneficio será diferente: salud, longevidad o éxito en los estudios. No seáis avariciosos y limitaros a beber de uno u otro, no pretendáis obtener todo de una vez, que además está mal visto...
Un último paseo para subir hasta este santuario Jishu, construido en 1633 y consagrado a la deidad protectora del amor y el matrimonio. Desde aquí emprendemos ya la bajada hacia la salida del templo; nos han quedado muchas cosas por ver pero se acerca la hora de cierre.
Al salir nos hemos desviado por las pintorescas calles del distrito Higashiyama, llenas de tiendas de recuerdos y productos típicos, cafeterías, restaurantes; la mayoría de los comercios ya están cerrados a esta hora, pero quizás por eso mismo es más fácil sentirse inmerso en otra época pasada.
Una pagoda de aspecto antiguo, que pertenece al Yasaka Shrine, es la última imagen de Kioto que nos llevamos en nuestra visita de hoy; todavía volveremos a pasear por esta ciudad antes de abandonar Japón.
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