domingo, 24 de junio de 2012

U.S.A. 1992: Arches N. P. y Canyonlands N. P. (2)


El P. N. Arches cuenta con unos 2.000 arcos naturales de roca. No pretendíamos verlos todos, pero hay tres zonas especialmente interesantes que no se debería uno perder: The Windows, que comenté en la entrada anterior; Devil´s Garden; y el arco más fotografiado de todos: Delicate Arch.

* Puedes ver el mapa del P. N. Arches pinchando aquí.




En Devil´s Garden caminamos por el sendero de unos 3 kms. que permitía echar un vistazo cercano a varios arcos; acabo de leer que uno de ellos, Wall Arch, se desplomó una noche en agosto de 2008 sin causar daños a nadie, así que ése precisamente ya no es visible... Al final del camino encontramos el Double O Arch (debajo), el que más nos gustó de los que vimos esa tarde.




Alcanzar el Delicate Arch nos costó un poco más.

Después de haberlo visto reproducido tantas veces, incluso en la portada del libro que llevábamos como guía de viaje, por fín lo teníamos cerca. Pero las fotos vistas eran tomas cercanas, sin otra referencia que permitiera hacerse una idea aproximada de su tamaño y situación; desde el mirador pudimos ver con sorpresa que se encontraba en lo más alto de una pared y que nos esperaba una buena subida.




Pero hay que decir que mereció la pena porque fue una de las visiones más espectaculares de aquellos desiertos de piedra. Una vez arriba nos sorprendió lo extraño del lugar: una gran hondonada cóncava similar a un anfiteatro, con el arco en un extremo. Entonces pudimos apreciar su enorme tamaño, y comprender porqué siempre aparece en las fotos desde cierto punto de vista: casi el único disponible.




Nos sentamos, como los visitantes que habían llegado antes que nosotros, para contemplar en silencio cómo el sol poniente iba tiñendo la piedra de colores ardientes. De vez en cuando alguien se acercaba un momento hasta allí para tomar una foto o ser fotografiado, y volvía a su sitio inmediatamente para no alterar el espectáculo de la puesta de sol en aquel lugar mágico.




Desaparecido el sol, una luz rosada pintó el paisaje de tonos más suaves y la media luna se asomó por encima del arco. Tocaba emprender la bajada antes del anochecer, amenizada por los pequeños ratones de ojillos negros y orejas redondas que allí llaman Pinyon mouse; uno de ellos estaba tan absorto en el trocito de manzana que había encontrado, que ni siquiera situándonos a su lado conseguimos distraer su atención.

Despidiéndonos de Moab, seguimos ruta para visitar la zona Sur del P. N. Canyonlands: The Needles (Agujas).

* En este enlace puedes ver un mapa de esa zona del Parque.

Cerca de la entrada se encontraba esta roca que, con sentido del humor, habían bautizado Newspaper Rock (Roca del Periódico). Allí los Anasazi dejaron sus grabados durante 1.500 años: una colección de figuras humanas, cabras, bisontes, serpientes, huellas de pies, círculos, ruedas... que debieron transmitir sus noticias a quien supiera descifrarlos.




La técnica para realizar los grabados era muy sencilla: raspando la capa oxidada con algún instrumento, que bien podría haber sido una roca puntiaguda, aparecía la roca de color claro. Los descendientes de aquellos indios ya no dejaban allí sus mensajes, pero habían montado puestos de bisutería para vender a los visitantes.




Siguiendo la carretera hasta Big Spring Canyon overlook, llegamos a la vista de otros cañones con rocas de formas curiosas; como éstas de la foto superior que parecen hamburguesas. Otro pequeño recorrido se acercaba a las agujas de roca: Needles, que daban nombre a la zona.

La pista de Elephant Hill terminaba convirtiéndose en camino para 4x4. Encontramos una mesa a la sombra, ¡bendición del cielo!, donde tomar unas ensaladas; lo único que apetecía comer con tanto calor. Así reanimados y con una brisa agradable que se levantó por la tarde, aprovechamos para internarnos en el paisaje de rocas con estratos de colores, que formaban callejones y curiosos laberintos, donde nos hubiera gustado quedarnos mucho más tiempo.




En el Centro de Visitantes compramos el libro con fotos del Parque. Al final del viaje habíamos acumulado una buena colección, que facturamos sin problemas gracias al generoso cupo de equipajes permitido allí en los vuelos. Una generosidad que nos había extrañado hasta comprobar la ingente cantidad de cacharros que acompañaban a los norteamericanos hasta en la más pequeña excursión: cada mesa de picnic era un despliegue de menaje que hubiera bastado para surtir un pequeño negocio...

De momento seguíamos viaje por Utah. Nos quedaban otros tres Estados por delante y varios de los parques nacionales más famosos de Estados Unidos. Había llegado septiembre.