jueves, 9 de octubre de 2014

Japón 2014: Tokio: otros barrios


Hoy nos proponemos conocer otras caras de Tokio, visitando algunos de los 23 barrios que constituyen la ciudad propiamente dicha. El metro, una vez descifrado el plano de líneas y sus misterios, es el transporte ideal para moverse por la extensa urbe.

Primera parada en la estación de Tokio, en el barrio de Chiyoda. A pesar de ser un edificio moderno conserva también una parte de la construcción original de 1914, reconstruida en 1945 tras los bombardeos de la 2ª Guerra Mundial; es una visión de otra época en medio de los rascacielos que la rodean, y lo más llamativo en su interior es la hermosa bóveda del vestíbulo.




El cercano Palacio Imperial ocupa el centro de un enorme espacio verde ajardinado. Un ancho foso rodea el palacio y los jardines privados, que solamente se pueden atisbar desde la otra orilla a menos que no os encontréis en Tokio el día de Año Nuevo o la fecha del cumpleaños del emperador.
Como no era nuestro caso, nos conformamos con echar un vistazo al Puente Nijubashi; a lo lejos se podían ver solamente los airosos tejados del palacio, semioculto tras los andamios a causa de alguna restauración en curso.




Tenemos mejor suerte con el moderno complejo del Foro Internacional de Tokio. El edificio principal, en forma de embarcación, es un impresionante y luminoso espacio construido con acero y cristal; alberga varias salas para exposiciones, muestras y demás, pero lo más llamativo es la zona central con esa alta bóveda acristalada.




Va siendo hora de comer, y allí enfrente mismo está la solución: una hilera de pequeñas furgonetas-restaurante aparcadas en la calle, que venden comida recién preparada en unas cajitas desechables. Frente a los mostradores aguardan su turno filas de clientes, y como siempre nos ha parecido muy razonable aquello de "allá donde fueres haz lo que vieres" ... ¡allá vamos!.




El único inconveniente es que, ¡caramba, todo está en japonés...!; pero como huele bien y el lenguaje de las señas funciona en todas partes pronto nos retiramos con el botín: un sabroso guiso de trocitos de carne con verduras sobre arroz, acompañado con un set de palillos y servilleta. También aquí está presente uno de nuestros platos españoles más internacionales: ¡la paella!; y con gran éxito, a juzgar por la cantidad de gente aguardando su turno...




Hay también unas mesas comunes, con un cartel que indica el horario en que pueden usarse para comer: entre 12 y 14 hs.; y es curioso ver a todo tipo de personas comiendo en la calle de esta manera, incluso ejecutivos trajeados sentados sobre unas rocas con su cajita y sus palillos... y el móvil a la vista, por supuesto, parte imprescindible y omnipresente del ciudadano japonés.




En el barrio de Chuo se encuentra Ginza, el distrito comercial más exclusivo de Tokio; se nota en los primorosos escaparates y en las lujosas mercancías expuestas tras los cristales. Grandes almacenes, boutiques de moda, restaurantes y cafeterías comparten el espacio; ésta de la foto nos llamó la atención por la luminosa vidriera que se ve al fondo.
De pie junto a una salida del metro, silencioso y aparentemente ajeno al tráfico y al ir y venir de las gentes, nos llama la atención la figura de este monje mendicante aguardando paciente con su cuenco en la mano.




Allí nos pilla el chaparrón que las nubes oscuras venían anunciando; refugiados, como muchos otros transeúntes, bajo una marquesina, esperamos a que remita un poco para llegar al edificio de Sony y ver las novedades tecnológicas que más adelante llegarán al mercado español. Hay cantidad de cacharros electrónicos a cual más vistoso, pero las pantallas de televisión de última generación son increíbles; cada vez se acerca más a la realidad la experiencia de ver "el cine en casa".




Al llegar a Shinbashi estamos ya en el barrio de Minato; hay allí un amplio muestrario de las modernas torres de acero y cristal que caracterizan las urbes más modernas, sede de oficinas y comercios principalmente. En medio de tanta línea recta, este curioso reloj animado que adorna la fachada de Nippon Television nos pareció sacado de un cuento; hace poco he leído que fue diseñado por Hayao Miyazaki, famoso director de películas de animación (El viaje de Chihiro, La princesa Mononoke...), así que la impresión estaba justificada.




Con la tarde avanzada nos acercamos hasta Roppongi Hills. Se trata de un lujoso complejo urbanístico inaugurado en 2003 que reúne viviendas, oficinas, un estudio de televisión, zonas de ocio y espacios culturales en su carísimo suelo.




El punto central es la Torre Mori: 54 pisos en vertical; delante de la colosal torre de acero y cristal se alza la "Maman", gigantesca escultura que semeja una araña cargada con un saco de huevos. Y en los bajos de la torre un puñado de comercios de lujo, bonitos de ver aunque ni se te pase por la cabeza algo más que mirar los escaparates...




Desde allí se puede ver una buena perspectiva de lo que nos rodea. La Torre de Tokio domina el horizonte con su aguja de color rojo y blanco.




Para ella precisamente es nuestra última visita, ya de noche y bastante cansados de tanto caminar de un sitio a otro. Se anuncia como "inspirada" en el estilo de la Torre Eiffel... aunque a primera vista parece más una copia en pequeño y algo modificada de su famosa inspiradora, la verdad. Especialmente por la noche, cuando sus colores quedan ocultos por la iluminación.

Y con este rápido vistazo terminamos nuestra segunda jornada en Tokio.